¿Qué es un algoritmo?
Es un conjunto de
instrucciones o reglas definidas y no-ambiguas, ordenadas y finitas que
permite, típica mente, solucionar un problema, realizar un cómputo, procesar
datos y llevar a cabo otras tareas o actividades. Dados un estado inicial y una
entrada, siguiendo los pasos sucesivos se llega a un estado final y se obtiene
una solución.
Características de los algoritmos.
Un algoritmo debe ser preciso
e indicar el orden de realización de cada paso.
Un algoritmo debe estar
definido. Si se sigue un algoritmo dos veces, se debe obtener el mismo
resultado cada vez.
Un algoritmo debe ser finito.
Si se sigue un algoritmo, se debe terminar en algún momento; o sea debe de tener
un número finito de pasos.
La definición de un algoritmo
debe describir tres partes: Entrada, Proceso y Salida. En el algoritmo citado
anteriormente se tendrá:
Entrada ingredientes y
utensilios empleados.
Proceso elaboración de la
receta de cocina.
Salida terminación del plato
(por ejemplo, cordero).
Un algoritmo exige que se
tengan varias propiedades importantes: Los pasos de un algoritmo deben ser
simples y exentos de ambigüedades (diferentes significados), deben seguir un
orden cuidadosamente prescrito, deben ser efectivos y deben de resolver el problema
en un número finito de pasos.
Fases de la metodología de la solución de problemas.
1. Identificación del problema La identificación del problema es una
fase muy importante en la metodología, pues de ella depende el desarrollo
anterior en busca de la solución. Un problema bien delimitado es una gran ayuda
para que el proceso general avance bien; un problema mal definido provocará
desvíos conceptuales que serán difíciles de remediar posteriormente. En esta
etapa es fundamental el análisis de la información inicial (entrada) con el fin
de distinguir los datos pertinentes de los que no lo son, de manera que se
pueda elegir la configuración más conveniente respecto a las soluciones
posibles. También deben definirse los datos de salida que garanticen la
continuidad del proceso para que sea más fácil eliminar las expectativas
negativas.
2. Planteamiento de alternativas de solución Después de la
definición del problema y del análisis de los datos de entrada, el proceso
continúa con el análisis de las alternativas de solución. Por lo general, la
solución de un problema puede alcanzarse por distintas vías. Es útil tratar de
plantear la mayor cantidad de alternativas posibles de solución, pues de esta
forma las probabilidades aumentan a favor de encontrar la vía correcta. Se debe
destacar que no es conveniente extender demasiado el número de alternativas,
pues si el número de éstas es demasiado alto, se presentará una mayor
dificultad para elegir la mejor de todas, que es en definitiva el objetivo del
proceso.
3. Elección de una alternativa Después de tener todo el repertorio de alternativas, es
necesario pasar a otra etapa: la elección de la mejor entre todas las
posibilidades. Esta fase es muy importante porque de la elección realizada
depende el avance final hasta la solución. La orientación hacia delante supone
la irreversibilidad si la decisión es acertada o una "reversibilidad
onerosa", pues si la decisión no es acertada, es necesario retroceder, lo
que afecta la "optimidad" del proceso.
4. Desarrollo de la solución Después de decidir cuál es la mejor alternativa de todas,
se llega a la etapa de la solución. En esta fase, a partir de los datos
relacionados con la alternativa seleccionada, se aplican las operaciones
necesarias para solucionar el problema. La selección de los procesos también
debe ser determinada en función de la optimidad, es decir, las operaciones
deben llegar a la solución por el camino más corto para garantizar la mayor
eficiencia en el funcionamiento. Si la alternativa es la óptima, llevará a la
solución deseada que fue prevista en la identificación del problema.
5. Evaluación de la solución Luego de haber desarrollado la solución queda aún una
etapa, que es la evaluación. En los procesos industriales a este procedimiento
se le llama control de la calidad y consiste en determinar que la solución
obtenida es lo que se esperaba conseguir comprobando que el resultado sea
correcto. En esta fase se deben "pulir" los procesos ya realizados y
tratar de llevarlos a un grado mayor de optimalidad, pues el algoritmo más
eficiente en la solución de un problema es el que llega a su objetivo final con
la mayor economía de procedimientos que sea posible. A continuación, puedes
observar un ejemplo de la aplicación de la metodología a la solución de un
problema simple. Es importante saber que los problemas complejos también se
resuelven con esta estructura.
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